Inicio › Guías › Cómo elegir un purificador de aire: filtro, caudal y superficie

Cómo elegir un purificador de aire: filtro, caudal y superficie

Monitor de calidad del aire junto a una planta verde

Un purificador de aire filtra las partículas en suspensión de una habitación: polvo fino, polen, humos. No sustituye la ventilación ni resuelve un problema de humedad. Así se lee una ficha técnica.

1. El tipo de filtro

El filtro HEPA retiene partículas muy finas. Las clases H13 y H14 son las que se encuentran en los purificadores domésticos:

Clase Eficacia mínima (norma europea)
HEPA H13 99,95 %
HEPA H14 99,995 %

La mención «tipo HEPA» o «HEPA» sin clase es menos precisa: busca la clase en la ficha. Muchos aparatos añaden un filtro de carbón activo, útil contra ciertos olores y compuestos gaseosos, pero con un efecto muy variable según el modelo.

2. El caudal de aire purificado

Se expresa en m³/h (a veces con la sigla CADR). Es el volumen de aire tratado en una hora: cuanto más alto, más rápido renueva el aparato el aire de la habitación.

Una referencia habitual: divide el caudal entre el volumen de la habitación (superficie × altura). Un resultado de al menos 4 o 5 significa que el aire se filtra cuatro o cinco veces por hora.

Ejemplo: un dormitorio de 15 m² con techo a 2,5 m tiene 37,5 m³. Un caudal de 190 m³/h da unas 5 renovaciones por hora.

3. La superficie recomendada

Los fabricantes indican una superficie máxima en m². Depende de condiciones concretas y es difícil de comparar entre marcas: tómala como orden de magnitud y contrástala con el caudal, que se compara mejor.

4. El ruido

A máxima velocidad, un purificador puede resultar ruidoso. Fíjate sobre todo en el nivel en modo noche o a baja velocidad si es para el dormitorio. Una ficha sin valores de ruido es un dato que falta.

5. El coste de mantenimiento

Los filtros se desgastan y hay que cambiarlos. La duración declarada depende del uso y de la calidad del aire. Antes de comprar, mira el precio y la disponibilidad de los filtros de repuesto: es un coste recurrente.

Lo que no hace un purificador

  • No sustituye la ventilación, que renueva el aire y elimina humedad y CO₂.
  • No trata la humedad: véase cómo combatir la humedad y el moho.
  • No cura una alergia: ante la duda, consúltalo con tu médico.